8/2/10

"Pájaros prohibidos", de Eduardo Galeano


Durante la dictadura militar uruguaya, en una cárcel llamada Libertad, los presos no podían dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.

Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener ideas ideológicas, recibió un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trajo un dibujo de pájaros. Los guardias (los censores) se lo rompieron a la entrada de la cárcel.

Al domingo siguiente, Milay le trajo un dibujo de árboles. Los árboles no estaban prohibidos, y el dibujo pasó.

El padre le elogió la obra y le preguntó por unos circulitos de colores que aparecían en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:

-¿Son naranjas? ¿Qué frutos son?

La niña lo hizo callar:

-Ssshhhh.

Y en secreto le explicó:

-Bobo ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros, que te traje a escondidas.

30/11/09

El sentido del cuerpo y la ausencia de la singularidad


El auge de la cirugía, la pérdida de la humanidad sensible, el narcisismo, el abandono de la singularidad y la caída de los lazos afectivos, son algunas de las problemáticas de las sociedades contemporáneas que estudia el antropólogo francés David Le Breton, considerado en la actualidad como uno de los popes de la antropología del cuerpo. Este reconocido teórico es autor del libro “El adiós al cuerpo” y “Antropología del cuerpo y modernidad”. Dos trabajos muy interesantes para entender este loco tiempo que vive la sociedad mundial.

“Tendemos a un mundo que cada vez pierde más toda su humanidad sensible, la extrema conexión hace que la gente esté siempre ausente, fuera del lugar en el que está su cuerpo”. Fenómenos como el uso generalizado de los celulares e Internet hacen que “uno no esté donde está su cuerpo”, señaló el estudioso en una entrevista concedida a la revista cultural Ñ de Clarín. “Me cuesta entender a millones de personas que van por la calle hablando permanentemente por teléfono, parece que estamos habitando un mundo en el que uno se pregunta si la gente está presente. La extrema conexión hace que la gente esté siempre ausente, fuera del lugar en el que está su cuerpo. Claro que es más grave entre los adolescentes, lo que indica que se tiende a un mundo que pierde su humanidad sensible”. Le Breton dice que estamos amenazados por el consumismo y que vivimos en un mundo en el que estamos cada vez menos juntos, pero sí cada vez más pegados. “El universo de la mercancía tiende a quebrar los lazos de solidaridad y también los lazos de amistad. El amor y la amistad se vuelven sentimientos difíciles, y eso se percibe en la precariedad de las relaciones afectivas. Con un cuerpo amenazado por el consumismo, es muy difícil seguir el camino propio. Cuando un hombre o una mujer están decididos a encontrar el propio camino, se enfrentan a muchas resistencias y en general son vistas como personas excéntricas, extravagantes”.
“No tener teléfono celular, parece una locura, nadie puede comprender que alguien viva actualmente sin celular, cuando hemos pasado millones de años sin ellos. Lo que sucede es que hoy hay que estar siempre alerta, siempre disponible, sin importar donde uno esté. Es un mundo que yo rechazo porque considero que el hombre necesita un tiempo para estar consigo mismo, necesita momentos de interioridad, de libertad, sin que eso sea una excentricidad”.
“Hay un modelo globalizado de la mujer imperante que multiplica los problemas de anorexia y bulimia entre los más jóvenes, un modelo de tiranía de la delgadez que invade nuestra sociedad”.

19/9/09

Cuestionario Proust: Javier Martínez


Cuestionario a Javier Martínez (Ex vocalista y batero de la mítica banda de blues Manal.

¿Cuál es para usted el colmo de la miseria?

No reconocer la riqueza magnificente e intrínseca del universo.

¿Dónde le gustaría vivir?

Donde vivo.

¿Cuál es su ideal de felicidad en la tierra?

El que consigo.

¿Para qué faltas tiene usted más indulgencia?

Para las vanidades.

¿Cuáles son sus héroes de novela preferidos?

Ninguno.

¿Cuál es su personaje histórico favorito?

Yo.

¿Sus heroínas favoritas en la vida real?

Mis amigas.

¿Sus heroínas en la ficción?

Ninguno.

¿Su pintor favorito?

Dios.

¿Su músico favorito?

Los pájaros.

¿Qué cualidad prefiere en el hombre?

La humildad.

¿Qué cualidad prefiere en la mujer?

Lo mismo.

¿Su virtud preferida?

Vencerme a mí mismo.

¿Su ocupación preferida?

Pensar.

¿Quién le gustaría ser?

Yo.

¿Cuál es el principal rasgo de su carácter?

Mi superioridad sobre el género humano.

¿Que es lo que aprecia más de sus amigos?

Que lo sean.

¿Cuál es su principal defecto?

No ser mas escéptico.

¿Su sueño de felicidad?

La felicidad no es un sueño.

¿Cuál sería su mayor desgracia?

No darme cuenta de lo que ya me di cuenta.

¿Qué quiere ser?

Yo mismo.

¿Qué color prefiere?

El rojo.

¿Cuál es la flor que más le gusta?

La rosa.

¿Qué pájaro prefiere?

El cóndor.

¿Sus autores favoritos en prosa?

Federico Niestzsche, Emile Cioran, René Guenon, Michael Foucault, Spinoza, Gilles Deleuze, Epicuro, Onfray, Hermes, Roberto Arlt, Macedonio Fernández, Julio Cortázar, Jack Keruoac, Allen Ginsberg, Gregory Corso.

¿Sus poetas favoritos?

Almafuerte, Arthur Rimbaud, Miguel de Espronceda, León Felipe, Pío Baroja, Charles Baudelaire, Goethe, William Blake, Milton y El Dante, Hesíodo, Homero, Don Atahualpa, Cadicamo, Manzi, etc.

¿Sus héroes en la vida real?

El hombre anónimo de la calle que sigue a pesar de todo.

¿Sus heroínas en la historia?

Lisistrata, Eva Perón, Viviane Forrester, Annie Besant, Susan Weil.

¿Qué nombres le gustan más?

Roxana y Paris.

¿Qué detesta sobre todo?

La gente que sobra y arruina la vida.

¿Qué personajes históricos desprecia más?

Los dictadores.

¿Qué hecho militar admira más?

La batalla de las Termophilas.

¿Qué reforma admira más?

Todas las que defienden las libertades individuales.

¿Qué don de la naturaleza querría tener?

La eternidad.

¿Cómo le gustaría morir?

De ninguna manera.

¿Cuál es el estado actual de su espíritu?

El mejor de toda mi vida.

¿Cuál es su lema?

"Dejenme tranquilo".

17/8/09

La fiesta de Los Carabajal


Una vez más me llegué a la típica fiesta que se vive todos los años para el mes de agosto en el barrio de Los Lagos, una celebración popular que se sostiene gracias a la gran concurrencia turística que busca de Santiago un lugar para regocijarse de la música folclórica, las comidas típicas, el vino, las artesanías y todo aquello que nos identifica como región. Me fui con la intención de recoger algunos testimonios de esos turistas que vinieron para conocer la ciudad y cantar chacareras todo el fin de semana. Para esta ocasión, la fiesta tenía su condimento especial con la Maratón de la Chacarera, esa tan acertada idea de pretender lograr una gran hazaña cultural de cantar 36 horas e ingresar al Libro de Record Guiness. Me hubiese gustado que viniendo de una familia tan prolífica desde lo autoral y musical, se hayan aprovechado los días también para dictar talleres de música, danza y hacer participe inclusive a los escritores para exponer temas vinculados a la chacarera, en fin, temas no faltan para hablar de este ritmo que nos identifica.
Pienso que la mayoría de los medios de comunicación destacamos este acontecimiento de gran trascendencia para la provincia como una alternativa turística que en cierto punto es valiosa, ya que la misma genera trabajo para mucha gente de la ciudad. No voy a negar que detrás de todo esto exista un gran negocio, pero, conversando un poco con la gente durante los dos días que duró la Maratón, noté cierta molestia -al menos entre los santiagueños- la modalidad de cobrar (aunque apenas fueran cinco pesos) el ingreso para conocer el flamante museo, que dicho sea de paso, según me contaron, apenas hay algunos cuadros de muy poco valor artístico y un par de distinciones a la trayectoria musical de la familia. Más allá de esto, lo que más me incomodó a mi y a los que hicimos prensa aquellos días, fue el impedimento que tuvimos algunos medios periodísticos de registrar a través de fotos y filmaciones los distintos objetos que atesoran los Carabajal. Aunque en su momento respetamos la postura, hubiese sido más aceptable que la disposición haya sido de igual a igual para todos los medios periodísticos, sin discriminar en orden de “importancia” que medios podían tomar imágenes en el mencionado lugar. Este hecho en particular, fue quizás la única postal triste para los que intentamos reflejar todos los pormenores de una fiesta tan popular y que tanto se debe a la difusión que hacemos desinteresadamente como un servicio.

1/8/09

La pobreza se merece un reparo histórico


Para hablar de la pobreza hay que ser fuerte y realista. Ni las políticas más progresistas pueden con ellos porque no se los contempla. No se puede obviar lo que ocurre delante de nosotros. Por ahí se escucha que la discusión por el Bicentenario de la Revolución de Mayo nos debería volver a unir para discutir que tipo de país queremos los argentinos. Seguro, todos ansiamos un país distinto. La verdad nos conmueve y nos desnuda esa otra realidad que muchas veces no queremos ver. ¿Quien de todos nosotros se asoma desinteresadamente a ver como viven y a tenderles una mano en lo que necesitan? Seguramente, no son pocos los que hacen algo por ellos, aunque sea para paliar un mal momento pasajero que inevitablemente volverá a repetirse.
La pobreza material nos revela un país injusto. El mundo que no pueden conquistar les cala hondo porque son herederos de una cultura de vida que no eligieron. El sistema que lo utilizó fue tan cruel que los olvidaron del mapa. Les mienten cuando les prometen que algo harán por ellos para cambiar sus vidas, y aparecen planes sociales que intentan paliar su situación pero no les sirve para erradicar sus condiciones de vida precaria. Ya les hablaron de la crisis mundial y otros términos muy técnicos les decía que la cosa estaba jodida pero que vamos por el camino de la recuperación. No faltó la promesa laboral, ese jugoso sueño que los desvela y que en algún momento llegaría para reparar la angustia de la pobreza. Ellos creyeron en esa palabra y apostándole a la suerte también dijeron: “…ojala que éste tampoco nos venga macanear…” Al cabo de unos días, no supieron que hacer cuando se les acabó el bolsín de mercadería y tuvieron que volver a mendigar por las calles de la ciudad, y sus vidas forzosamente volvieron a ser las mismas de antes. Allí están delante de nosotros revolviendo los desperdicios de las sociedades bien nutridas. “Pobrecitos, mira como andan y encima se comen lo que tiramos a la calle para que se las lleve el basurero…” dice sorprendida la doña y después se mete adentro.

Entre medio de las lonas, maderas, bolsas y chapas también se acuna el tímido deseo de un país mejor con igualdad de oportunidades para todos. Los excluidos sociales merecen estar incluidos en esta necesaria discusión de un reparo histórico para sacar a los pobres de la miseria. Los políticos deben volver a transitar por los barrios todas las veces que sea necesario y escuchar el pedido de su gente. Ojala que lo que digo sea tan fácil de hacer del mismo modo en que se trabaja para conseguir votos.

9/7/09

El amor en tiempos de fraude y gripe


Nuestra sociedad está acostumbrada a recibir palos de todos lados. En medio de revueltas políticas y acuses de fraude de aquí y de allá, a muchos se les hace casi imposible no caer en comentarios de que tal político hizo tal y tal cosa a beneficio de unos cuántos. Y para colmo, la paranoia que genera esta pandemia nos priva de salir a desquitarnos de esa rabia que llevamos dentro. Nosotros, que elegimos la democracia no queremos estar atados a este sistema perverso que pretende moldear nuestras vidas a su antojo. A pesar de todo, uno trata de ser fuerte, porque el virus de los políticos se muta de muchas formas y hay que estar muy atento, ya que a diferencia de este nuevo virus, la Gripe A H1 N1 todavía es nueva y aún no tenemos las defensas necesarias para protegernos. ¡Que tiempos locos estos! Nos quieren estafar de todas formas, porque nos ven sin defensas y aprovechan para joder con la salud del pueblo. Ya no me interesa saber si hay uno, dos o más culpables y si todo fue una farsa creada para determinados fines. Lo único que quiero para mí y para todos es que no nos sigan cagando. A todo esto, mi amigo, un poco más escéptico que yo me dice:
- “Lamento informarte pero es ése el destino de esta provincia. Sino fijate en los salteños, tucumanos, riojanos ¿Cuándo has visto vos que hayan tenido quilombos recientes como Santiago? Ah? a ver, decime...”.
Y claro, me quede mudo, no sabia que contestarle en ese momento. Y al rato, no pude con mi genio y de caliente le remato con la suspensión de los festejos:
-Ah! no, para!... Y decime, ¿para vos está bien que encima de todo nos corten los festejos de la ciudad?
Mi amigo, un tanto molesto se levanta y me contesta:
- Boludo! ves que no sabes nada. ¡¿De que festejos me hablas. No ves todo el quilombo que hay con esta gripe?!
No hay caso, me dije entre mi. La rabia que tengo me hace hablar cualquier cosa, y no vaya a ser que por andar haciéndome el pícaro me contagie de esta gripe que está causando estragos. Que se le va hacer, la vida a veces nos carga con todo de una vez, y cuando menos lo esperábamos nos aparece esta pandemia que en algún punto seguramente el hombre es causante del problema. No le voy a echar la culpa al chancho, pero esta gripe me esta dejando pocas chances de disfrutar de mis vacaciones. Sigo caliente con todo y me vuelvo a decir:
“¡Y justo ahora nos viene a pasar esto en el mes que más esperamos los santiagueños!”. Y si, que más puedo decir, si ya casi ni puedo visitar a mis familiares, aunque por ahí arreglamos hacer algún un asadito con los changos. Pero igual, sigo estando incómodo conmigo mismo, porque además escasean los turistas, y para colmo nos suspenden la maratón de la Chacarera, la marcha de los bombos y demás acontecimientos programados para celebrar el cumpleaños de nuestra Madre de Ciudades. ¿Se dan cuenta? ¡Que barbaridad che! ¡No puede ser que tengamos tanta yeta! Nosotros, que somos tan parsimoniosos en nuestro andar por la vida y nos viene a pasar todo esto. A los santiagueños nos duele que nos corten la joda, pero también nos duele la Gripe A. Nos da fiasco estar en nuestras casas y tener que frustrar salidas para recrearnos un poco de esta monótona rutina. A todo esto, y en medio de una profunda reflexión, ese mismo amigo que me reprocha de loco no tiene mejor idea que decirme: “…Y bueno flaco, los que tenemos la suerte de complacernos de una relación estable tenemos que aprovechar del momento y hacer el amor más seguido en nuestras casas, jajaja”.
– ¡Sos un genio negro! Si es lo que mejor podemos hacer. El amor tiene que estar siempre en medio de tanta pesadumbre y paranoia. Miren, yo puedo ser escéptico y criticón en muchos casos, pero nada mejor para mi que abrigarme en los besos de mi amada, y recrear el amor una y otra vez. Tanta chifladura que hay afuera nos pone ridículos hasta en los momentos más íntimos y llegamos a descuidar ese instante único que nos brinda la ternura recíproca. ¿Que culpa tendrá el amor en medio de esta pandemia quitadora de besos? … Yo me arriesgo a besarla, resfriadita o no la amo de todas formas. La cosa está en animarse a sentirse más vivo y pelearle como se pueda a todas las adversidades epidémicas que intentan opacarnos, salvo que la muerte nos diga basta.

8/7/09

Ojala yo hubiese sido negro


Quien no hubiese querido bailar como él. Tener ese registro vocal alto para el canto, con esos admirables “falsetes” (llegar a tonos agudos) y menearse tan dúctilmente frente al escenario. Por lo menos los que están en el mundillo de la danza pop lo admiran por dichas cualidades artísticas, y de mucho le sirvió para ser después coronado como “El rey del pop”. Si, yo hubiese querido ser como él. Hubiese querido ser negro mejor dicho. Pero bueno, Dios me creo con esta piel y nací en Argentina, Santiago del Estero, pero además, otra cosa me juega en contra, porque creo no tener entre mis familiares algún afrodescendiente. Me hubiese encantado tener aunque sea un cachito de sus talentos por muchas razones. Porque alguna vez quise ser deportista, sea futbolista o atleta. ¡Quién como ellos a la hora de sobresalir por su destreza física! Pero también me hubiese gustado ser negro como una forma de expresar mi apatía hacia esta sociedad de mierda, que menosprecia en la mayoría de los casos el color de esta raza. Pero no, mejor no… retiro lo dicho, sino me llamarían racista.
Quien se anime a indagar la historia de este país, descubrirá que en distintas épocas la negritud fue prácticamente borrada del mapa argentino. Los hicieron volar, y casi ni figuraban en los primeros censos poblacionales. Las guerras civiles y la lucha por la independencia que se suscitaron para cesar el dominio español, reclutaron a los negros, a los indios y a sus descendientes para luchar en defensa de esa Patria que ignoraba reconocerlos como hijos de esta tierra.

Pero volviendo al tema de Michael Jackson, observé con mucha atención los distintos programas musicales que trataban distintas aspectos de su vida general. No voy a negar su genialidad artística, pero a mí siempre me enfadó su actitud inmoral de blanquearse la piel, y todavía hoy me pregunto: ¿Para qué lo habrá hecho? ¿Y si yo hubiese sido negro, quedaría bien que me blanqueara la piel y saliera después a luchar contra la desigualdad racial? ¿Será que Jackson ocultó su color de piel para no sentirse condenado por los prejuicios sociales, y decir desde su nueva piel lo que sentía? ¿Habrá sido esa la intención del cantante?
Mientras divago en mi locura, digo que me hubiese gustado entrevistarlo y reprocharle a la vez porque hizo lo que hizo con su piel. ¿Porque ocultar su negritud, ese otro color que forma parte de esa maravillosa acuarela de razas que Dios nos ha provisto para la humanidad? Pero, de igual forma y siendo un poco contradictorio lo felicitaría por su valiente osadía de quebrar ciertas barreras raciales y de ayudar al continente africano, porque de última, su corazón siempre fue negro y no ignoró sus orígenes.
El negro se fue de este mundo muy temprano porque seguramente la fama lo desgastó muchísimo. No creo que el éxito haya deteriorado su talento (cosa que es muy difícil) pero que se cansó de su popularidad seguro. Hubiese querido vivir su música, en medio de su apogeo juvenil con sus hermanos los “Jackson Five”, cuando sin saberlo, en su corazón inocente de niño despertaba la chispa del artista como un claro designio de vida. Su consagración lo forzó a convertirse en una presa más del estrellato liviano, ese maldito sistema que manipula comercialmente el mundo sagrado que los artistas supieron ganar con esfuerzo y talento. Ojala hubiera sido otra su suerte a medida que su nombre y su figura trascendía a cada momento.
El negro nos dejó su música, sus fascinantes videoclips, y lo veo de vez en cuando mientras camino por las calles de mi ciudad, en esos rostros morenos mezclados con los otros hombres del color de mi piel.

Por ahí andan deambulando algunos artesanos africanos de Senegal y Sudáfrica, y orgullosos de su condición racial, asumen su posición en un mundo tan competitivo y separatista como el nuestro. Son los negros que habitan nuestro suelo, y mucho le debemos si pensamos en el origen de la chacarera, el bombo legüero, y otras tantas cosas que forman parte del folclore santiagueño. Ellos preservan su cultura, y su raíz es el umbral de las culturas de muchas naciones. Ellos aman su color humano y no pretenden, ni siquiera con la plata de todo el mundo, blanquear su piel para aparentar ser algo más “importante”, porque son auténticamente negros.